En el paraiso frente a San Pedro hay dos personas, un conductor y un sacerdote. El conductor fue ingresado con  honores, pero el sacerdote no le han  prestado ninguna atención. Él le pregunta indignado San Pedro:
- ¿Por qué tanto respeto al chofer y para mi un pepino? Toda mi vida he dedicado a Dios y la religión, mientras el conductor creo que no ha entrado ni una sola vez en iglecia!
- Sí, pero cuando él chofer conducía su autobús, todo el mundo rezaba.


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