Haz que me siento como una mujer de verdad

Un hombre entra en un ascensor. En algún lugar se sube  una mujer y se van juntos.

De repente, el ascensor está atascado. La mujer lo mira seductoramente lamiéndose los labios lentamente, se quita la blusa y el sujetador y finalmente le dijo:

- ¡Venga, haz que me siento como una mujer de verdad!

El hombre piensa por un momento y luego se quita la camisa y la tira al suelo y dice:

- ¡Toma, lava y  plancha bien la ropa!


La redacción no se hace responsable de las reacciones de sus lectores tras leer el contenido... Dejamos claro que no les compraremos pañales, ni pastillas para dolores de barriga, ojos ni cabeza!!!